Mindfulness en las relaciones de pareja

Mindfulness no es sólo una palabra, un concepto o una idea. Es una práctica. Y como práctica, implica siempre una acción. Se puede cultivar mindfulness sentado en el cojín de meditación, caminando, comiendo, jugando, trotando, tomando una taza de té… y también en el amor. De hecho, en las relaciones de pareja es cuando más podemos hacer uso de aquel aprendizaje vivencial (¿sabiduría?) que vamos adquiriendo tanto en nuestra práctica formal como informal.

Justamente es eso lo que propone Manoj Dias, instructor de meditación y cofundador de A-Space, que en un reciente artículo nos invita a cultivar la práctica de la atención plena en nuestras relaciones de pareja.

“Enamorarse es fácil; estar enamorado, ese es el verdadero trabajo”, advierte el experto, al tiempo que se pregunta “¿quién nos enseña a amar?”. Si somos honestos con nosotros mismos, podemos reconocer que el arte de amar lo vamos aprendiendo paso a paso, a lo largo de toda nuestra vida, muchas veces con su buena cuota de dolor y lágrimas.

“Aprender a amar no está en el plan de estudios de los colegios y no hay tutores -que yo sepa- que se especialicen en enseñar a los humanos a funcionar de manera óptima en una relación. Para la gran mayoría de nosotros, estar en una relación es un trabajo difícil”, añade Dias en su artículo titulado “Mindfulness en las relaciones”, publicado por el sitio Medium.com (ver aquí).

Explica que “para muchos de nosotros, las ideas sobre el amor y las relaciones se forman desde temprana edad, lo que observamos en nuestro entorno; a saber, nuestros padres o tutores, o cuando maduremos y comenzamos a leer novelas”.

“Vemos a las personas que nos rodean hablar sobre sus sentimientos, emociones, esperanzas y sueños y comenzamos a soñar que tal vez algún día nosotros también podamos experimentar algo similar. Nuestras ideas se mezclan con nuestras ilusiones y se asocian con nuestras creencias para inventar una receta de una relación ideal, con un compañero ideal. Una idea que, de nuevo, muchos de nosotros rara vez logramos sacarnos de encima”, acota.

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Advierte que por eso no resulta extraño que muchas relaciones fracasen una vez que finaliza el llamado período de “luna de miel”… y cuando eso sucede, el sueño idílico comienza lenta pero inexorablemente a convertirse en pesadilla: “nos decimos a nosotros mismos que nos desenamoramos. Pasamos de enviarnos mensajes de texto a diario, a evitar las llamadas de nuestra pareja (…) Lo que una vez nos hablaba de nuestra pareja, ahora nos molesta más allá de lo que creíamos”.

Dias explica, sin embargo, que la edulcorada etapa de “luna de miel” en cualquier relación es “simplemente un estado intensificado de mindfulness. Mindfulness es nuestra capacidad de estar en el momento presente, con un sentido de curiosidad y compasión. Y todos recordamos esos períodos de luna de miel: comienzas por querer pasar tanto tiempo con tu pareja todo lo que te sea posible, buscas formas en las que puedes aprender más sobre ella; ‘¿Cuál es tu color favorito?’ ‘¿Qué película le hizo llorar?’ Esperas pacientemente por sus respuestas y tratas de ofrecerle toda tu curiosidad. Tu pareja está enamorada de esa atención: ‘él/ella siempre está tan interesado en mí’, puede comentar. Luego algo sucede, tal vez olvida la fecha de una cita romántica o extravía sus llaves; compasivamente les ofreces tu apoyo y te ríes: ‘Oh, es tan olvidadizo, lol’ Estás genuinamente interesado en tu pareja, estás presente para ella y eres compasivo y comprensivo con ella”.

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Y cuando hablamos de mindfulness, precisamente hablamos de presencia. Presencia real, plena, que va más allá de estar ahí sólo físicamente. Unificamos mente y cuerpo en la experiencia del ahora. “La atención plena es una habilidad humana básica para estar completamente presente, consciente de dónde estamos y lo que estamos haciendo, y no excesivamente reactivo o abrumado por lo que sucede a nuestro alrededor. No es algo pretencioso que tengas que pasar horas investigando o viajar a una tierra lejana para encontrar. Está disponible para ti y tu pareja ahora mismo”.

Entonces, ¿cómo mindfulness puede ayudarnos a cultivar una mejor relación de pareja? Dias nos da algunas claves para comenzar a tener una actitud mindful con la persona que más queremos.

1.- Tu primera relación es contigo mismo.

Dias nos invita a preguntarnos primeramente: ¿estoy en esta relación porque tengo miedo de estar solo? Y nos recuerda que “en muchos textos espirituales, las primeras enseñanzas tratan sobre la naturaleza de nuestra relación más importante: nuestro yo. Se nos pide escuchar, ser pacientes y comprender nuestros propios pensamientos, hábitos y tendencias para que podamos encontrar compasión hacia aquellas partes de nosotros mismos que quizás no nos gusten tanto. Soledad, enojo, miedo, celos: tienden a existir en todos nosotros. Algunas personas tienen control sobre esto, otras no”.

“Tener una relación verdaderamente significativa depende de nuestra capacidad para estar solos y bien con nosotros mismos. Una persona consciente reconoce cuando se ‘aferra’ a su pareja por un sentimiento de carencia. Entonces podemos separarnos de este pensamiento enfermizo y desarrollar más claridad a partir del conocimiento de nuestras tendencias. No podemos cambiar lo que no podemos ver, por lo que ser más consciente de sí mismo es de vital importancia”, apunta.

2.- Estar presente.

A juicio de Dias, esto puede parecer una obviedad del porte de una catedral. Pero “¿cómo podemos relacionarnos con nosotros y nuestra pareja si ni siquiera estamos allí? Y sabes de lo que estoy hablando. Revisar las redes sociales cuando tu pareja te pregunta cómo estuvo tu día o ver el futbol cuando tu pareja te pide por tercera vez que saques la basura, eso no es estar presente, es estar ausente. Las relaciones no pueden florecer con la ausencia, florecen cuando estamos allí para nuestra pareja”.

Ya lo dijo el maestro zen Thich Nhat Hanh: “si amas a alguien, el mejor regalo que puedes darles es tu presencia”. Por lo mismo, el instructor de meditación nos aconseja “guardar los celulares cuando salgan a cenar y pasen un tiempo designado, mañana o noche, o ambos, exclusivamente para estar juntos, sin interferencias de por medio. “Estando completamente presente para tu pareja”.

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3.- Escucha, sin más motivo que escuchar.

Dias también nos invita a practicar la escucha compasiva. “Estamos programados para buscar problemas. Para arreglar cosas. Pero a veces nosotros mismos no necesitamos que alguien solucione nuestros problemas, sólo alguien que los escuche. Escuchar a nuestra pareja es un poderoso ejercicio de presencia y amor. Cuando escuchamos, abrimos nuestra capacidad de comprensión. Y las relaciones verdaderamente significativas prosperan cuando nos entendemos mutuamente, nuestras esperanzas, nuestros miedos (…) Cuando escuchamos profundamente, podemos ver no solo lo que están comunicando a través de sus palabras, sino también sus ojos y cuerpo. La escucha atenta nos abre a un nivel de conexión mucho más profundo”.

4.- Compasión

Otra cualidad importante de la atención plena es que ayuda a desarrollar de forma natural una actitud compasiva, hacia nosotros mismos y hacia los demás. Dias explica que “compasión o Karuna en pali es la capacidad que cada uno de nosotros tiene no solo para sentir empatía con otra persona, sino para ayudarla genuinamente a ‘sufrir’ menos”.

“Nace de la escucha y la comprensión. Es nuestra capacidad para ayudar a nuestra pareja a sufrir menos después de un largo día de trabajo o después de que algo salió mal. También es nuestra capacidad para comprender que nuestra pareja también es un ser humano, no solo un cuerpo con el que coexistimos. Un humano que también experimenta miedo, esperanza, ansiedad y agobio, al igual que tú. Ver a tu pareja como un ser humano puede cambiar drásticamente la naturaleza de una relación, porque vemos en ella lo que vemos en nosotros: un humano perfectamente imperfecto que intenta hacer lo mejor que puede con lo que tiene. Alguien que comete errores cuando está asustado, confundido o cansado. A través de esta lente de compasión,  comprendemos mejor a nosotros mismos, y también el uno al otro”.

5.- Esto también pasará.

La impermanencia es una ley de la vida. Nada dura para siempre. Todo cambia. Pero lejos de mirar la impermanencia como algo sombrío, Dias afirma que en realidad puede ser “la más liberadora” de las ideas.

“Esto para mí ha sido la práctica más transformadora en mi relación. Sabiendo que nuestro tiempo con nuestra pareja de una manera u otra es limitado, eso significa que no siempre debemos quedarnos atrapados en las pequeñas tensiones de nuestra vida. Se acaban las discusiones sobre la tapa levantada del inodoro o el hecho de que siempre está comprando cojines nuevos. Aceptar que nuestro tiempo juntos llegará a su fin, nos da la libertad de experimentar la vida con nuestra pareja con un sentido de amor y gratitud genuinos”.

Y para el cierre, Dias nos comparte una lúcida reflexión: “la realidad es que todo nuestro tiempo es limitado. Podemos optar por gastarlo atrapado en nuestras mentes o podemos elegir vivir una vida llena de lo que realmente importa. Una vida consciente nos permite estar completamente presentes en lo que nos rodea, las personas y las experiencias mientras manejamos los altibajos de la vida con un genuino sentido de calma, compasión y claridad”.

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