Mindfulness en la crianza: “deja la culpa de lado y enfócate en el ahora”

Estamos a días de entrar en el último trimestre del 2017, y a estas alturas para muchas mamás y papás el cansancio y agobio por las múltiples responsabilidades asumidas a lo largo del año comienza a pasar la cuenta. Y cómo no, la “reserva de paciencia” en nuestro estanque comienza peligrosamente a acabarse. Rabietas, enfermedades inesperadas y discusiones con nuestros hijos se convierten fácilmente en un detonante más de estrés para quienes compartimos el desafiante rol de madre y/o padre.

Ante este escenario, siempre viene bien compartir perspectivas y reflexiones que nos invitan a vivir nuestra crianza de una manera distinta. En un reciente artículo publicado por el sitio Parent.co, la psicoterapeuta estadounidense Jill Ceder nos exhorta a dejar de lado la “culpa” por perder a veces la paciencia con nuestros hijos y nos entrega antecedentes para entender cómo nuestra mente y cuerpo reaccionan ante situaciones que percibimos como estresantes… y cómo dar un “giro de tuerca” a este patrón conductual, a través de prácticas atencionales como el mindfulness.

Nuestros cuerpos y cerebros, explica la experta, “están diseñados para reaccionar a situaciones de alto nivel de estrés como una red de seguridad”. Si tu cerebro percibe una amenaza, se activa la amígdala, el sistema de “alarma” de nuestro cuerpo, que le indica al cuerpo cómo actuar sin pensar.

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“La amígdala responde a las situaciones de amenaza de 3 maneras: huir, luchar o congelarse. Estas acciones son una forma de protegernos, pero nuestros receptores de estrés no pueden distinguir entre amenazas reales y falsas. En nuestro rol como padres, a menudo nuestra respuesta al estrés se dispara innecesariamente por eventos que en los hechos no constituyen una verdadera ‘amenaza’. De esta manera, nuestros cuerpos reaccionan a episodios tan pueriles como nuestro hijo derramando su cereal en el suelo como si estuviéramos siendo perseguidos por un oso”, indica Jill en su artículo “Mindful parenting: how to respond instead of react” (ver aquí).

Como en muchas otras cosas de la vida, la manera que reaccionamos a episodios estresantes depende en gran medida de las experiencias y recuerdos de nuestra infancia, que incidirán en si la respuesta al estrés se activa más fácil o no. “Cuando nuestros receptores del estrés se activan, se nos hace difícil pensar con claridad y estar atentos a la gente que nos rodea. Somos incapaces de ser reflexivos al momento de tomar decisiones y se nos hace difícil estar enfocados, por lo que nuestra habilidad para resolver problemas disminuye”, agrega Jill.

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El médico y docente clínico de psiquiatría Dan Siegel, autor de bestsellers como “La mente del niño”, “El cerebro mindful”  y “Disciplina sin lágrimas”, explica que durante los episodios estresantes que a diario enfrentamos como padres muchas veces podemos “perder el control”, dejando que las emociones tomen el control de nuestras reacciones.

Esto por lo general sucede tan rápido que somos incapaces de pensar cómo nos perciben nuestros hijos en esos momentos. De hecho, nuestras reacciones pueden resultar altamente atemorizantes para nuestros niños. Y esto no acaba ahí, pues al mismo tiempo no podemos perder de vista que nos convertimos en un mal ejemplo para ellos, ya que les estamos enseñando de manera involuntaria que esa es la forma en que los adultos reaccionan al estrés. Por el contrario, acota Siegel, si elegimos tener una actitud más mindful o consciente, haciendo una pausa para actuar de manera reflexiva en vez de impulsiva, podemos enseñarles a los niños que ellos también pueden pausar y elegir cómo responder a una situación, en vez de reaccionar.

Desde esta perspectiva, aprender como padres a regular nuestras emociones y comportamientos es la clave para enseñar a nuestros hijos a hacer lo propio. Necesitamos aprender a regularnos a nosotros mismos antes de enseñar a los niños a manejar sus emociones. Lamentablemente, esto es mucho más fácil de decir que hacer, sobre todo cuando nos sentimos agobiados… en esos momentos difíciles, cuando nos salimos de nuestras casillas, dejamos de estar disponibles para nuestros hijos.

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“¡No ahora, hijo! Estoy ocupado revisando mi Facebook”

Aquí viene bien hacer una aclaración: asumir una actitud mindful en la crianza no significa convertirnos en “padres perfectos” y tampoco es algo en lo que puedas fallar si “no sigues las reglas”. Por supuesto, no es fácil y requiere práctica, pero como muchos otros aspectos de la crianza, algunos días son buenos y otros malos… aunque siempre puedes volver a intentarlo, una y otra vez. En algún momento olvidarás mantener una actitud mindful o consciente, pero cuando te das cuenta de que te has distraído, esa es una oportunidad para tomar una opción diferente, la opción de volverte presente para ti y tu hijo.

Como hemos explicado en anteriores artículos, mindfulness aplicado a la crianza significa llevar tu atención a lo que está sucediendo en el momento presente, en lugar de dejarte arrastrar por tus emociones. Por eso, mindfulness resulta una práctica tan liberadora, porque como bien nos explica el artículo de Jill,  se trata de “dejar ir la culpa y vergüenza acerca del pasado y enfocarte en el aquí y ahora. Es aceptar lo que sea que está sucediendo en el presente, en vez de intentar cambiarlo o ignorarlo”.

“Ser una madre/padre mindful significa prestar atención a lo que estás sintiendo. No significa que no te enojarás o molestarás. Por supuesto que sentirás emociones negativas, pero actuar de manera inconsciente ante ellas es lo que compromete nuestra crianza”, explica la psicóloga.

Entre los beneficios que aporta cultivar el mindfulness en nuestro rol de padres, están el volvernos más conscientes de nuestras emociones y pensamientos; volvernos más conscientes y responsivos a las necesidades de nuestros hijos; logramos regular de mejor manera nuestras emociones; nos volvemos menos críticos de nosotros mismos y de nuestros niños; conseguimos tomar distancia de las situaciones difíciles y evitamos caer en reacciones impulsivas; y la relación y el vínculo con tus hijos mejora de manera progresiva.

Ahora bien, te preguntarás ¿cómo cultivar una actitud mindful en la crianza? En nuestro próximo post, te compartiremos algunos consejos. ¡Manténte atent@!

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