Consejos para cultivar una actitud mindful mientras abrazas a tu bebé

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Uno de los grandes regalos que nos otorga la práctica del mindfulness es la posibilidad de cultivar una mayor presencia. Presencia hacia nosotros mismos y hacia los demás… en especial hacia quienes más queremos. Por eso, quizás una de las formas más bellas de practicar la atención plena es mientras sostenemos en los brazos a nuestro bebé.  Sentir el calorcito de su cuerpo apoyado en nuestro pecho, su aroma, su respiración mientras lo mecemos dulcemente es una experiencia que a ninguna madre o padre resulta indiferente.

En un reciente artículo publicado por The New York Times,  en su sección “Meditación para la vida real”, el periódico destacó que mantener una actitud mindful mientras mecemos a nuestro bebé “puede ser increíblemente gratificante, renovadora”, aunque también algunas veces resulta una “desafiante práctica mindfulness”. ¿Alguien podría no estar de acuerdo?

Y es que como bien advierte la publicación, los bebés pasan por diferentes ciclos a lo largo del día y la noche. Por eso, el cómo acompañas a tu bebé en esos diferentes estados resulta una verdadera e intensa práctica cotidiana de atención plena. Las exigencias propias de la maternidad representan, por ello, una oportunidad valiosa para cultivar la atención plena.

“Puede ser útil recordar que cualquiera sea el estado emocional en el que se encuentra tu bebé en un momento determinado, no es una condición permanente. Nada lo es”, explicó Nancy Bardacke, directora del centro Mindfulness-Based Childbirth and Parenting, en el artículo publicado por The New York Times (ver aquí).

La experta sostuvo, por ejemplo, que “si estás haciendo dormir a tu bebé en tus brazos, aprovecha la oportunidad para realmente sentirlo(la) con todos tus sentidos”. Sin duda, abrirte a esa experiencia con una atención plena puede convertirse en una de las experiencias más importantes y nutritivas de tu vida.

“Date cuenta de la sensación del calor del cuerpo de tu bebé contra el tuyo, la pacífica expresión de su carita, cualquier aroma que emane de su cuerpo mientras tú inspiras profundamente, escuchando cada sonido que pueda provenir de tu pequeño(ña)”, agregó.

Puedes aprovechar además ese mágico momento para “reflexionar acerca de la vulnerabilidad de ese pequeño ser y la realidad de que cada ser humano en el planeta, incluyéndote a ti, fue una vez un bebé”.

En caso de que tu bebé esté despierto y tranquilo mientras lo sostienes en tus brazos, pon atención a los cambios de expresión de su cara. Si de repente se interesa en algo en particular, fíjate en su mirada por unos momentos. Toma consciencia de cualquier pensamiento o emoción que pueda surgir en ti mientras lo haces.

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Por el contrario, si tu bebé se está moviendo activamente, sujétalo por debajo de los brazos, dándole oportunidad de saltar en tu regazo, lo que de paso le ayudará a fortalecer los músculos de sus piernas y brazos.

Y, como suele ocurrir, si de repente la expresión de tu bebé cambia drásticamente a una de tristeza o desagrado, o comienza a quejarse, observa atentamente las emociones o sensaciones que eso te produce, como por ejemplo tristeza, compasión, angustia, ansiedad o frustración. Observa todo lo que vaya surgiendo en ti misma con una mirada amable, curiosa, abierta y sin juzgar.

“Dirige una atención abierta a las sensaciones de tu propia respiración, en particular aquellas que percibes en tu abdomen o la nariz. Si estás sentada, puedes ponerte de pie, siendo consciente de la sensación de estabilidad de tus pies en el suelo, para luego quizás mover suavemente tu cuerpo de un lado a otro mientras meces a tu bebé”, agrega el artículo.

En caso de que tu bebé comience a llorar, advierte también cómo te hace sentir aquello, en particular los pensamientos acerca del futuro, como por ejemplo “¿cuánto va a durar esto?” o “no sé qué hacer para que deje de llorar”. Como su nombre lo indica, date tiempo de sentir los sentimientos que vayan emergiendo en ti, incluso los más desagradables, sin tratar de cambiarlos, y regresa luego a tu respiración.

Volver a tu respiración no sólo ayudará a calmarte, sino también le permitirá a tu cuerpo convertirse en el “ancla” para tu bebé en ese momento, para recuperar su calma y tranquilidad en el presente.

Estas sencillas y efectivas prácticas recomendadas por The New York Times son fundamentales para desarrollar una atención plena en tu vida y, de paso, cultivar una mayor presencia hacia tus hijos. Por eso, te invitamos a participar en el programa “Maternidad Mindful”, que realizamos en el centro Alma Urbana (inscríbete aquí).

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Basado en el Mindful Motherhood Training (MMT), “Maternidad Mindful” es un metódico programa de 8 sesiones que está dirigido a mujeres embarazadas y mamás, con el fin ayudarlas a enfrentar los exigentes desafíos de la maternidad con herramientas que les permitan reducir el estrés y la ansiedad, mejorar su regulación emocional, adquirir comportamientos saludables y de autocuidado y fortalecer aún más los vínculos (apego) con sus hijos.

A través de prácticas centrales del mindfulness, como la meditación sedente, el movimiento consciente y mindfulness en la vida diaria, las mamás aprenderán con este entrenamiento a sembrar semillas de atención plena en sus vidas, lo que les permitirá desarrollar y cultivar la capacidad de estar en el aquí y ahora, presentes en sus cuerpos, y permanecer en un estado de nutritiva y sana conexión con sus niños, incluso en medio de situaciones difíciles.

 

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