Kindfulness: la importancia de la compasión en la práctica Mindfulness

En un artículo publicado por el sitio Mindful.org (ver aquí), el autor Shamash Alidina nos advierte sobre la necesidad de aprender a combinar la práctica de atención plena (mindfulness) con una mirada amable y compasiva, conceptos que el monje budista Ajahn Brahm supo conjugar en un nuevo término: “kindfulness”, una síntesis entre “mindfulness” y “kindness” (amabilidad, bondad).

“Mindfulness sin amabilidad se vuelve un concepto seco, aburrido y frío. Por otra parte, la bondad  sin mindfulness es difícil de imaginar. ¿Cómo puedes ser amable o  bondadoso si no eres consciente de con qué lo eres”? afirma Shamash.

En ese sentido, el autor del bestseller “Mindfulness For Dummies” nos recuerda que la mayoría de los buenos maestros de meditación fomentan no sólo tomar consciencia de uno mismo y de lo que nos rodea, sino hacerlo de una manera cálida, amistosa y compasiva.

¿Y cómo conjugar Mindfulness con amabilidad y bondad hacia sí mismo? Como ejemplo, Shamsash nos invita a ponernos en el siguiente escenario: “imagina que te sientes estresado por una reunión de negocios que tendrás hoy en la tarde. ¿Cómo enfrentas eso con ‘kindfulness’?  Primer paso: comienza con mindfulness. ¿Cómo sabes que estás estresado? ¿Hay opresión en tu estómago o tensión en tus hombros? ¿Tienes un dolor de cabeza o tu corazón te palpita más rápido? Ese es el paso mindfulness. Estás obteniendo feedback (de lo que te sucede). Obtener feedback es una de las funciones del mindfulness”.

Acto seguido, entra en juego la amabilidad: “envía bondad, calidez y contención a tus sensaciones de estrés. Siente el estrés como si sostuvieras un bebé, una delicada flor o un osito de peluche. Quédate con esas sensaciones usando tu corazón, no sólo tu cabeza. Trata de mantener esa actitud por algunos minutos si puedes”, agrega el autor de “The mindful way through stress”.

La práctica, por último, finaliza con un nuevo ejercicio de mindfulness: “observa qué efectos tuvo este pequeño esfuerzo. ¿Funcionó el kindfulness? ¿Te sientes mejor o peor? De esta manera, tu descubres qué actitudes funcionaron y cuáles no. De todas formas, algo se aprende”.

Pero Shamash aclara en su post que el “kindfulness” no sirve sólo para situaciones de estrés. También se puede aplicar a la práctica diaria. “Comienza a notar el efecto que te produce una práctica, sea la que sea, meditación, yoga, movimiento consciente, correr. Sea cual sea tu actividad, observa cómo te sientes después. Si te sientes bien, relajado, tranquilo y generalmente feliz contigo mismo, es probable que estés combinando atención plena con compasión. ¡Bien hecho! Pero si te sientes aliviado de por fin haber terminado de meditar o lo que sea que hagas, probablemente te estás esforzando demasiado. Y te falta compasión”.

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